Cacerolazos y «campañas de terror» marcan las jornadas de protesta en Colombia

Dos días de movilizaciones y cacerolazos llevaron al gobierno a abrir la puerta del diálogo. Lo hará, según señaló el presidente Iván Duque en una alocución en la noche de ayer, a través de una “conversación nacional”.

Estos espacios, que de acuerdo con el mandatario se darán en las regiones y con un cronograma claro, buscarán resolver algunos de los puntos que motivaron el Paro del 21 de noviembre. En palabras de Duque, se enfocará en buscar caminos para “cerrar las brechas sociales, luchar contra la corrupción con más efectividad y construir, entre todos, una paz con legalidad”.

La particularidad de esta medida, según amplió la vicepresidente, Marta Lucía Ramírez, minutos después, será el contacto directo con los ciudadanos “a través de las plataformas tecnológicas”.

La respuesta de Duque es, para Luis Trejos, profesor de ciencia política de la Universidad del Norte, un triunfo del Paro considerado histórico por su carácter masivo y la generación espontánea de cacerolazos en varias ciudades del país.

De la alocución presidencial, no obstante, cabe señalar una contradicción señalada por Trejos: “El gobierno abre un diálogo a la vez que dice que ya venía conversando con los sectores sociales”.

Esta doble situación se ve reflejada en la utilización de las palabras. Duque eligió el término “conversación nacional” para referirse al proceso que iniciará a partir de la próxima semana y solo usó el de diálogo para aludir a los espacios que mantenía previamente con los estudiantes y los trabajadores: La Mesa de Concentración Laboral y la Mesa de Diálogo con los estudiantes y docentes.

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